Hábitos para conseguir un buen descanso

Muchas veces nos preocupamos por nuestra apariencia, nos empieza a preocupar que nuestro aspecto físico ya no sea como antes, e intentamos buscar soluciones.

Pero siempre, estas soluciones, intentamos que sean rápidas y fáciles. Y no siempre económicas, preferimos pagar por una solución rápida y fácil. Entonces, compramos el cosmético mágico que nos va a solucionar el problema, o el suplemento definitivo, o vamos más allá y acudimos a que nos hagan un tratamiento en la piel, o una cirugía estética.

Pero muchas veces la solución es mucho más simple y consiste en ir a la base, a las necesidades básicas que tenemos como seres humanos: la nutrición, el ejercicio físico y el descanso.

Y hoy, concretamente, te quiero hablar del descanso y de la poca importancia que le damos en nuestro día a día.

Sí, hay que dormir, lo sabemos, pero no tanta gente se preocupa por dormir las horas necesarias o por tener un sueño reparador.

En el día a día vamos corriendo de un lado a otro, y llegamos a casa y nos cuesta bajar revoluciones. Todos sabemos lo que tenemos que hacer, pero no lo hacemos, ¿por qué? Porque es difícil, y ahí te entiendo.

Llevas todo el día para arriba y para abajo entre trabajo, hijos, recados, etc, y cuando llegas a casa y tienes un rato para ti, te apetece ponerte algo en la tele o en el móvil, que te distraiga, que no te haga pensar.

Y sí, se cena tarde, porque antes no ha dado tiempo, y porque cuando llegas a casa tampoco quieres hacer las cosas corriendo para poder cenar 2 horas antes de irte a la cama. Lo entiendo.

Pero esta vida de estrés y falta de sueño te está perjudicando, y a lo mejor deberías plantearte hacer ciertos cambios que, ok, no van a hacer que consigas hacerlo todo perfecto, pero sí, esos cambios pueden hacer que te acerques un poco a esa situación ideal.

  • No tomar estimulantes como el café, al menos 6 horas antes de ir a dormir.
  • Reducir el uso de pantallas por la noche.
  • Usar luces tenues cuando se acerca la noche.
  • Cenar una o dos horas antes de ir a dormir.
  • Darse una ducha caliente antes de ir a dormir.
  • Evitar hacer ejercicio intenso dos horas antes de ir a dormir.
  • Evitar trabajar o hacer actividades que exijan mucha concentración cerca de la hora a la que te tienes que acostar.

Son muchas cosas, lo sé. Pero cada día, podemos proponernos mejorar nuestros hábitos un 1% para acercarnos a ese ideal.

Efectos adversos de la falta de sueño

¿Y por qué te digo esto? Porque a día de hoy, la ciencia apunta a que, entre los muchos efectos adversos que produce la falta de sueño, uno de ellos es el deterioro y envejecimiento prematuro de la piel.

Esto ocurre porque el no dormir lo suficiente es un estresor para nuestro cuerpo, y hace que se debilite la función barrera, disminuya la síntesis de colágeno y disminuya el riego sanguíneo en la piel.

Como ya sabemos, durante el sueño tienen lugar unos procesos de regeneración nocturna, y esto también ocurre para la piel, pero si no le damos las horas y la calidad de sueño necesarios, esta regeneración no se puede llevar a cabo de forma óptima.

Como resultado, ¿qué obtenemos? Pues una piel más envejecida, más arrugas, menos luz, una piel vulnerable, sensible, reactiva y, en algunos casos, puede provocar picor y enrojecimiento.

No es ninguna tontería, con un descanso pobre se pueden empeorar patologías como acné, rosácea, dermatitis atópica, dermatitis seborreica o psoriasis.

¿Qué sentido tiene que nos gastemos un dineral en cosméticos y en tratamientos, si luego no prestamos atención a lo esencial? A veces hay que hacer un esfuerzo y encontrar la solución no va de gastar más dinero en productos milagro, sino en ser conscientes de a qué le damos prioridad en nuestro día a día, a qué le dedicamos más tiempo cuando llegamos a casa, intentar hacer lo correcto en vez de lo que nos pide el cuerpo en cada momento y, así, poco a poco instaurar hábitos que harán que nuestra vida sea mejor.

Cuándo la suplementación puede convertirse en un gran aliado

Si en tu caso, ya lo haces todo bien, pero, una vez en la cama, te cuesta conciliar el sueño o te despiertas varias veces durante la noche, te diría de consultarlo con un médico.

Y, en estos casos, sí que veo oportuno usar suplementación, como por ejemplo el magnesio, ya que existen estudios que muestran que la mayoría de las personas tienen déficit de este mineral y no es posible estar en buenos niveles solo con la dieta. Este ingrediente reduce el estrés y mejora el sueño, por lo que puedes usarlo como herramienta para tener un sueño de calidad.

Otros ingredientes que también funcionan son la L-teanina y extractos de plantas como la pasiflora, la valeriana y la melisa.

Reflexión final

Quiero dejarte con esta reflexión. Cuando llegas a casa, ¿qué haces por puro impulso, sin pensarlo demasiado, aunque te quite tiempo y no le des importancia? Analizando este tipo de cosas en nuestro día a día, podremos dar prioridad a los hábitos que realmente van a darnos una mejor calidad de vida.

"La calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestros hábitos"

Si te ha gustado esta reflexión, no dudes en enviársela a alguien que creas que la puede necesitar. Y si crees que necesitas ayuda a la hora de establecer buenos hábitos de vida que se reflejen también en un aspecto más saludable, contacta conmigo y hablemos.

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